lunes, 31 de marzo de 2014

Microcuento

A lo largo de nuestro viaje submarino tropezaremos con algún erizo que nos clave sus púas y nos haga daño, pero la sal del agua cicatrizará esa herida. Será entonces cuando nos demos cuenta de que el mar está repleto de peces; en algún recóndito lugar del océano se encontrará ese caballito de mar aguardándonos para toda la vida. Mientras tanto, no nos queda más que contener la respiración y seguir nadando hacia el horizonte. 

sábado, 15 de marzo de 2014

"Wert" para creer

Se habla de la educación como un derecho para todos pero, ¿es realmente así?
Desde hace décadas el alumnado español con dificultades económicas para costearse su formación postobligatoria ha podido disfrutar de la concesión de becas y ayudas por parte del Estado. Sin embargo, es posible que esto pase a ser una utopía solamente real en el pasado.

Actualmente, la coyuntura de recesión económica ha obligado al Gobierno a realizar recortes presupuestarios. De sobra conocidas son las polémicas medidas que el Ministro de Educación José Ignacio Wert está llevando a cabo; entre ellas destacan: obtener una media de 6.5 en selectividad para optar a beca universitaria; aprobar el 50% de los créditos para no tener que reembolsar la ayuda económica; superar un 85% de los créditos en carreras técnicas y un 100% en el resto de titulaciones, o bien obtener una media de 6.5 entre los créditos aprobados (65% en carreras técnicas, 80% en científico-sanitarias y 90% en humanísticas y sociales).
El presupuesto de Educación se ha reducido en más de 6400 millones con respecto al de 2010. En Andalucía, las reformas son palpables; este año se han concedido 16719 becas menos, y en Sevilla las denegaciones de beca alcanzan un 20 % de las solicitudes.

Me parece sensata la normativa que exige aprobar la mitad de los créditos para no tener que devolver la ayuda económica; es una realidad la gran cantidad de abusos que ha habido. No obstante, el resto de medidas me resultan inconcebibles; pretender que se apruebe la totalidad de los créditos es un disparate, hay que tener en cuenta las dificultades que algunas personas,por muy trabajadoras que sean, sufren de cara al ámbito académico . Estamos pagando justos por pecadores, pero esa es una costumbre muy arraigada en nuestro país.
¿Debemos seguir soportando la subida de tasas universitarias unida a las exigencias que el Gobierno nos impone para optar a una ayuda económica? No es normal que se haya malgastado el dinero concediendo portátiles a niños de Primaria que no los necesitaban. No es normal que se concedan becas de 6000 euros a estudiantes de bachillerato con limitaciones económicas (pienso que la beca general de 2240 euros es una cantidad suficiente para afrontar los primeros meses de vida universitaria). No es normal que los políticos españoles nos pidan «ajustarnos el cinturón» mientras ellos siguen disfrutando de sueldos sin restricciones. Y, finalmente, no es normal que miles de jóvenes con aspiraciones y objetivos vean truncado su futuro al tener que abandonar sus estudios, debido a que entre las prioridades del Gobierno Español no está la de proporcionar medios suficientes para la formación de sus ciudadanos.


                                                                                                         17 de junio de 2013


Caminante

Y como al despertar de un sueño,
tan de repente, 
se acerca el ansiado momento; 
te paralizas. 
¡Cuán vivamente 
se ha ido dibujando el camino, 
por sí solo!
Y piensas, reflexionas, 
¿Qué dirección he de tomar?
Llega un momento en el que, 
te hallas tan perdido,
allí, situado en medio del camino.
Miles de sensaciones, sentimientos 
y situaciones se van apoderando de ti.
Te sientes frustrado, sin encontrarte 
siquiera en tu cuerpo.
Ya has alcanzado un estado casi amorfo,
y te evades.
Quieres encontrarte, hallar tu objetivo.
Los dados ya se han lanzado,
las cartas están echadas;
eres esclavo, de tu propio destino.
Pero en el fondo queda algún rescoldo,
de aquel viandante que emprendió el camino.
Aún puedes tomar las riendas, 
sé valiente, amigo.


12 de abril de 2012

¿Personas influyentes o influidas?

Vivimos actualmente en una sociedad muy avanzada en numerosos aspectos como son la tecnología, la ciencia, la cultura, pero ¿es entonces fácil poder destacar dentro de ella? ¿somos seres originales por naturaleza? ¿nos dejamos en cambio influir fácilmente por todo aquello que nos rodea? 

Desde el inicio de los tiempos el ser humano ha tenido la capacidad de innovar pero para que esa innovación se llevase a cabo, ha tenido que poseer también una gran capacidad de imitación. 
Ya en la prehistoria el ser humano copiaba a la naturaleza, se servía de aquello que ésta le aportaba, como eran las cuevas para refugiarse, o el fuego aportado por una tormenta eléctrica. 
A día de hoy sigue sucediendo lo mismo; numerosos proyectos ciéntifico-tecnológicos se basan en ella, un claro ejemplo es la forma del avión tomada de la figura del pájaro. 
Es posible pues, enunciar la frase que Aristóteles incluye en su obra “La poética” que dice el arte copia la naturaleza. Y es que todas las obras de arte son producto de aquello que su autor percibe, de lo que lo rodea, y no sólo cuando se trata de cuadros paisajísticos, ya que el simple hecho de la lluvia puede inspirar a un poeta para escribir una poesía sobre melancolía, por ejemplo.
No obstante esta imitación no queda reducida a la naturaleza solamente; nos imitamos unos a otros, desde pequeños, como es el caso del bebé que comienza a balbucear palabras de aquellas personas que lo rodean sin saber siquiera el significado de ellas. 
Es por tanto la sociedad quien, sin darnos cuenta la mayoría de las veces, la que más mella hace en nosotros.
Pero no se puede reprochar a un niño el hecho de imitar, algo que ya le viene dotado por instinto; hemos de dirigir la crítica a aquella sociedad que nos intenta imponer gustos, costumbres y absorber como si de un rebaño de ovejas se tratase, en el que una sigue a la otra sin saber adónde se dirige.
Es inevitable dejarse influir por completo por todos aquellos que nos rodean, y hemos de seguir a la sociedad en cierto modo para poder alcanzar el bienestar social y común, pero ¿qué debemos hacer entonces? ¿renunciamos a ser nosotros mismos? ¿dejamos la originalidad y aquello que nos hace únicos de lado? Podemos admitir ciertas reglas, pero debemos despertar. Somos manipulados casi al cien por cien, como si de marionetas se tratase, títeres en manos de una sociedad consumista y artificial que nos maneja a su antojo.
Uno de los grandes artífices de esta manipulación es el mundo de la comunicación; ¿elegimos realmente aquello que queremos ver? ¿debemos exigir una televisión con más cultura? ¿admitimos una génerica y vulgar programación dirigida a las masas abandonando nuestros prejuicios? 
Su propio nombre la denomina “medio masa”; la televisión un servicio dirigido a un amplio público, y que para conseguirlo se sirve de inteligentes estrategias, como es una programación fácil, asequible culturalmente a todos el mundo. Y esto deriva en una programación de baja calidad y esencia cultural que, en lugar de culturizar, hace que cada vez más los ciudadanos se sientan atraídos por programas sin fundamentos cuya única utilidad es el entretenimiento. 
Y además posee de por sí unas ventajas con respecto a otro tipo de actividades; es mucho más fácil observar un rato el televisor que comenzar a leer un libro porque no se requiere apenas esfuerzo.
Aprovechan entonces para bombardearnos con esa programación que ellos, los dueños de las cadenas televisivas, eligen y que también la gran mayoría pide. Es obvio, por ejemplo, que si a una amplia mayoría no le gustase ver los vulgares “reality shows”, éstos no serían emitidos, porque las compañías buscan el negocio y aporta aquello que la población llana les exige.
Pero también debemos cuestionarnos algo, ¿tenemos derecho a conocer las noticias que realmente suceden diariamente en todo el mundo? Nuestro deber es estar informados pero ¿lo estamos realmente?
Los noticiarios nos manipulan también, nos aportan una selección de noticias a su antojo, ocultándonos la verdadera y cruda realidad; ¿acaso no deberíamos ser conscientes todos de la cantidad de personas que mueren día a día por culpa del hambre, sin tener que irnos a África precisamente? ¿somos conscientes de la cantidad de guerras que existen y por qué sociedades u organismos públicos son financiadas? ¿conocemos realmente el gran número de personas que en pleno siglo XXI son sometidas a la esclavitud y en países no tan subdesarrollados?
Pero desgraciadamente, ese tipo de noticias parece no convenir ni interesar; parece ser que a la sociedad de hoy día le interesa más saber, por ejemplo, la cantidad de goles que marcó el millonario futbolista de turno en el último partido jugado; o tal vez qué gala presidió su estrella favorita y qué lujosos vestidos portaba.
Pero sí parece interesar también a las empresas de comunicación y a los dirigentes políticos el repetido tema de la recesión; raro es el día que no aparece la palabra crisis en el noticiario. ¿No es ya lo suficientemente difícil la situación económica del país, para que tengan que venir a recordárnoslo día sí, día también?
Pero no es sólo en el ámbito informativo donde nos influye el sector de la comunicación, lo hace también activamente sobre nuestros gustos personales. ¿Podríamos achacar el consumismo que azota diariamente a la población a los medios de comunicación? Somos bombardeados diariamente por anuncios en los que se nos intenta vender productos que realmente no necesitamos, mostrándonos una moda y una ropa que quizá no va acorde con nuestro estilo pero que de aparecer tan insistentemente en televisión nos acaba dominando. 
Sería conveniente citar la obra “Ideología y libertad” de Luis Núñez Ladevéze, donde se incluye un interesante apartado titulado como “La crítica de la televisión”.
En cuanto a música, ¿debemos escuchar aquellas melodías comerciales cuyas letras sin sentido aparecen diariamente en la radio? Y es que no nos damos cuenta pero perdemos autonomía; no somos conscientes de la cantidad de buenos grupos desconocidos a los que no podemos acceder porque su música no dice lo que se quiere que oigamos, porque no incluyen letras sin sentido pero pegadizas que pueda absorber a grandes masas.
Y esto no se limita a la música solamente sino que podría ser aplicado a casi todos los ámbitos. Parece que sólo nos atrae y puede ser aceptado lo conocido, lo comercial, aquello que nos venden. 

¿Es ético este comportamiento? ¿Apreciamos realmente la belleza esencial de las cosas? ¿Se ha convertido dicha belleza en algo comunitario apartándonos de lo subjetivo? ¿Somos autoritarios? ¿Somos libres de escoger lo que realmente queremos? ¿Somos personas influyentes o influidas?
Tras el estudio anterior, podemos deducir entonces que no es ético el comportamiento que llevamos a cabo, no va junto al concepto de individualidad. Para formar parte de una colectividad, antes debemos serlo de nuestra propia individualidad, si no no seremos más que robots guiados por una masa que nos impone unos ideales predeterminados. Pero la preocupación por ser aceptados socialmente nos puede más y hace que abandonemos nuestro carácter autoritario, siendo sometidos a lo que la gran mayoría desea, aunque eso carezca de esencia. Sería por tanto acertado incluir en este contexto la frase de Lope de Vega que dice y puesto que lo paga el vulgo es justo hablarle en necio para darle gusto en la que ya se nos advierte de darle la necia razón a dicha mayoría, que es la que lleva la voz cantante. Este hecho ya nos da una pista sobre la libertad de elección; no somos libres totalmente al elegir, siempre vamos a estar coaccionados por alguien o algo (la situación, por ejemplo). Esto conlleva la consecuencia de que, la amplia mayoría populista formamos parte de un consenso, somos mucho más influidos de lo que llegamos a influir.
Diremos entonces que no somos seres originales de nacimiento, siempre somos influidos por algún paradigma; como diría Ortega y Gasset Yo soy yo y mi circunstancia.


                                                                                                                                           13 de abril de 2012

Ansiado estío

Desesperación, aflicción,
confusión.
¿Cuándo llegará el momento?

Angustia, frustración,
desorientación.
Quisiera avanzar el reloj.

Las manecillas simulan no moverse,
el tiempo se congela.
Parece que el momento no llega.

Desilusión, tensión,
prisión.
El tic-tac suena lentamente,
despertando un leve hálito de esperanza.

Y un lejano rayo de luz asoma;
parece que los días pasan.
El ansiado estío acerca su llegada.


12 de abril de 2012

La red antisocial

A día de hoy, la tecnología ha avanzado muchísimo, ofreciéndonos grandes oportunidades en el ámbito de la información y la comunicación. Tenemos la información deseada en cualquier momento con un solo clic en el útil Internet; si lo deseamos también tenemos la posibilidad de comunicarnos con nuestros amigos accediendo a redes sociales, pero ¿está afectando este tipo de avances en la actitud de la sociedad actual?
Tenemos a nuestro alcance numerosas redes sociales, entre las que podemos destacar a Twitter, Tuenti o Facebook; gracias a ellas podemos establecer contacto con nuestros allegados, con personas que, por razones de distancia, no podemos ver con frecuencia, compartir fotografías y, también, expresar nuestra opinión acerca de diversos temas. Pero no todo son ventajas.
A mi parecer, debemos ser muy consecuentes a la hora de utilizar una cuenta en estas redes sociales; no somos realmente conscientes de los problemas que puede acarrear.
La gran mayoría de los usuarios que poseen cuenta en una red social no lee el apartado “Términos y condiciones”, en los que se advierte de aspectos tan interesantes como que los administradores pueden poseer con total libertad nuestras fotografías e información; esto último está siendo un comodín muy utilizado por empresas que, antes de contratar a un candidato, se sirven de la información aportada por su cuenta en la red para obtener más conocimientos sobre el individuo.
También conlleva un gran riesgo la existencia de este tipo de páginas para aquellos adolescentes que no tienen la edad mínima para obtener una cuenta pero que cambian la fecha de nacimiento para conseguirla. La edad establecida está por algo, y ese algo es una mínima edad de madurez para ser capaz de llevar dicha cuenta; y lo peor es que ese tipo de accesos apenas está controlado, por lo que se pone en riesgo a miles de niños, que pueden ser fácilmente engañados y manipulados por aquellos ansiosos pederastas que se encuentran en las redes al acecho.
No obstante, ahí no queda la cosa. Las redes sociales tienen la increíble capacidad de, como su nombre indica, socializarnos, aumentar nuestro círculo de amigos o estrechar lazos con los que ya lo son pero, dichas redes sociales también nos pueden acarrear numerosas disputas con ellos.
Por no hablar del ámbito amoroso; muchísimas parejas comenzaron su romance a través de la red, y también otras muchas rompieron a causa de la ella; celos, robo de contraseñas, fotografías, etc. Todo eso puede afectar a una relación sentimental. También está de moda eso de declarar tu amor a través de comentarios en páginas como “Tenía que decirlo”. ¿Sinceramente es esa actitud tan cobarde la que buscamos en estos tiempos? ¿Qué hay de aquellas declaraciones cara a cara en las que había que apartar toda la vergüenza de ti? Se supone que en un futuro se deberá contar a los hijos eso de “yo conocí a tu madre a través de Tuenti”; sinceramente me resulta deplorable.
Por otro lado, cabe destacar el comportamiento asocial que numerosos adolescentes están desarrollando con la existencia de redes sociales; dichos individuos se pasan el día aferrados al ordenador o al teléfono móvil, pasando las horas muertas sin salir de su casa. A pesar de que ellos creen estar  formando parte de una sociedad, no es así. Se están apartando de aquella verdadera sociedad que es la que se encuentra en la calle. No consideraría yo amigos a personas a las que apenas se conoce; amigos son aquellos con los que sales, te diviertes, pasas el tiempo, le cuentas un problema y acude a tu casa a escucharte, y no un individuo desconocido que se halla tras la pantalla de ordenador sin saber realmente de quién se trata y lo que está haciendo con la información que le estás aportando.
Estamos llegando a tal punto que, el abuso de las redes sociales está afectando incluso a la salud. Se conocen casos de clínicas de desintoxicación para personas adictas a la red que no pueden pasar ni un solo día sin conectarse; esto se debe, en parte, a las facilidades que existen para acceder a las mismas, entre las que podemos destacar las tarifas de Internet en el teléfono móvil. También se está repercutiendo en el desarrollo de enfermedades, como son: daños visuales, trastornos psicológicos (agresividad, ira, impaciencia), trastornos en la posturología (desviaciones de columna, por ejemplo), cefaleas, depresión, etc.
Salgamos a la calle, tomemos contacto con las personas, sociabilicémonos, hablemos, pero por favor, levantémonos del ordenador y terminemos ya con esta actitud que tanto deja que desear.

                                                                                                                                          18 de abril de 2012

Inicios

Llevaba tiempo planteándome si adentrarme o no en el desconocido, para mí, mundo de los blogs. La razón de esas dudas quizá sea mi carácter un tanto retraído, que me frenaba a la hora de publicar mis pensamientos y reflexiones al público.

No obstante, deseo que no se tome este blog como un intento de propaganda política, no pretendo ejercer influencia alguna sobre el lector ni que se tomen muy en cuenta las críticas que a veces expondré. No es tampoco este blog un intento de exposición erudita; soy consciente del escaso talento literario que poseo, el cual requiere un mayor perfeccionamiento y formación. 

Esta puerta que acabo de abrir me servirá de puente para expresar mis ideas más personales; intentaré publicar con frecuencia, siempre que los estudios y la vaguedad no me lo impidan. Iré incorporando artículos, poesías y demás creaciones que vayan llegando a mi cabeza.

Para comenzar, incluiré varios documentos que he rescatado de mi antiguo ordenador; éstos poseen ya un par de años, cuando comencé a interesarme por la escritura. El blog, por tanto, se irá conformando de manera cronológica, como progreso, o retroceso según se mire, de mi "carrera" literaria. 

Espero que lo disfrutéis.