Se habla de la educación como un derecho para
todos pero, ¿es realmente así?
Desde hace décadas el alumnado español con
dificultades económicas para costearse su formación postobligatoria ha podido
disfrutar de la concesión de becas y ayudas por parte del Estado. Sin embargo,
es posible que esto pase a ser una utopía solamente real en el pasado.
Actualmente, la coyuntura de recesión económica
ha obligado al Gobierno a realizar recortes presupuestarios. De sobra conocidas
son las polémicas medidas que el Ministro de Educación José Ignacio Wert está
llevando a cabo; entre ellas destacan: obtener una media de 6.5 en selectividad
para optar a beca universitaria; aprobar el 50% de los créditos para no tener
que reembolsar la ayuda económica; superar un 85% de los créditos en carreras
técnicas y un 100% en el resto de titulaciones, o bien obtener una media de 6.5
entre los créditos aprobados (65% en carreras técnicas, 80% en
científico-sanitarias y 90% en humanísticas y sociales).
El presupuesto de Educación se ha reducido en
más de 6400 millones con respecto al de 2010. En Andalucía, las reformas son
palpables; este año se han concedido 16719 becas menos, y en Sevilla las
denegaciones de beca alcanzan un 20 % de las solicitudes.
Me parece sensata la normativa que exige
aprobar la mitad de los créditos para no tener que devolver la ayuda económica;
es una realidad la gran cantidad de abusos que ha habido. No obstante, el resto
de medidas me resultan inconcebibles; pretender que se apruebe la totalidad de
los créditos es un disparate, hay que tener en cuenta las dificultades que
algunas personas,por muy trabajadoras que sean, sufren de cara al ámbito
académico . Estamos pagando justos por pecadores, pero esa es una costumbre muy
arraigada en nuestro país.
¿Debemos seguir soportando la subida de tasas
universitarias unida a las exigencias que el Gobierno nos impone para optar a
una ayuda económica? No es normal que se haya malgastado el dinero concediendo
portátiles a niños de Primaria que no los necesitaban. No es normal que se
concedan becas de 6000 euros a estudiantes de bachillerato con limitaciones
económicas (pienso que la beca general de 2240 euros es una cantidad suficiente
para afrontar los primeros meses de vida universitaria). No es normal que los
políticos españoles nos pidan «ajustarnos el cinturón» mientras ellos siguen
disfrutando de sueldos sin restricciones. Y, finalmente, no es normal que miles
de jóvenes con aspiraciones y objetivos vean truncado su futuro al tener que
abandonar sus estudios, debido a que entre las prioridades del Gobierno Español
no está la de proporcionar medios suficientes para la formación de sus
ciudadanos.
17 de junio de 2013
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