A día de hoy, la tecnología ha avanzado muchísimo, ofreciéndonos grandes oportunidades en el ámbito de la información y la comunicación. Tenemos la información deseada en cualquier momento con un solo clic en el útil Internet; si lo deseamos también tenemos la posibilidad de comunicarnos con nuestros amigos accediendo a redes sociales, pero ¿está afectando este tipo de avances en la actitud de la sociedad actual?
Tenemos a nuestro alcance numerosas redes sociales, entre las que podemos destacar a Twitter, Tuenti o Facebook; gracias a ellas podemos establecer contacto con nuestros allegados, con personas que, por razones de distancia, no podemos ver con frecuencia, compartir fotografías y, también, expresar nuestra opinión acerca de diversos temas. Pero no todo son ventajas.
A mi parecer, debemos ser muy consecuentes a la hora de utilizar una cuenta en estas redes sociales; no somos realmente conscientes de los problemas que puede acarrear.
La gran mayoría de los usuarios que poseen cuenta en una red social no lee el apartado “Términos y condiciones”, en los que se advierte de aspectos tan interesantes como que los administradores pueden poseer con total libertad nuestras fotografías e información; esto último está siendo un comodín muy utilizado por empresas que, antes de contratar a un candidato, se sirven de la información aportada por su cuenta en la red para obtener más conocimientos sobre el individuo.
También conlleva un gran riesgo la existencia de este tipo de páginas para aquellos adolescentes que no tienen la edad mínima para obtener una cuenta pero que cambian la fecha de nacimiento para conseguirla. La edad establecida está por algo, y ese algo es una mínima edad de madurez para ser capaz de llevar dicha cuenta; y lo peor es que ese tipo de accesos apenas está controlado, por lo que se pone en riesgo a miles de niños, que pueden ser fácilmente engañados y manipulados por aquellos ansiosos pederastas que se encuentran en las redes al acecho.
No obstante, ahí no queda la cosa. Las redes sociales tienen la increíble capacidad de, como su nombre indica, socializarnos, aumentar nuestro círculo de amigos o estrechar lazos con los que ya lo son pero, dichas redes sociales también nos pueden acarrear numerosas disputas con ellos.
Por no hablar del ámbito amoroso; muchísimas parejas comenzaron su romance a través de la red, y también otras muchas rompieron a causa de la ella; celos, robo de contraseñas, fotografías, etc. Todo eso puede afectar a una relación sentimental. También está de moda eso de declarar tu amor a través de comentarios en páginas como “Tenía que decirlo”. ¿Sinceramente es esa actitud tan cobarde la que buscamos en estos tiempos? ¿Qué hay de aquellas declaraciones cara a cara en las que había que apartar toda la vergüenza de ti? Se supone que en un futuro se deberá contar a los hijos eso de “yo conocí a tu madre a través de Tuenti”; sinceramente me resulta deplorable.
Por otro lado, cabe destacar el comportamiento asocial que numerosos adolescentes están desarrollando con la existencia de redes sociales; dichos individuos se pasan el día aferrados al ordenador o al teléfono móvil, pasando las horas muertas sin salir de su casa. A pesar de que ellos creen estar formando parte de una sociedad, no es así. Se están apartando de aquella verdadera sociedad que es la que se encuentra en la calle. No consideraría yo amigos a personas a las que apenas se conoce; amigos son aquellos con los que sales, te diviertes, pasas el tiempo, le cuentas un problema y acude a tu casa a escucharte, y no un individuo desconocido que se halla tras la pantalla de ordenador sin saber realmente de quién se trata y lo que está haciendo con la información que le estás aportando.
Estamos llegando a tal punto que, el abuso de las redes sociales está afectando incluso a la salud. Se conocen casos de clínicas de desintoxicación para personas adictas a la red que no pueden pasar ni un solo día sin conectarse; esto se debe, en parte, a las facilidades que existen para acceder a las mismas, entre las que podemos destacar las tarifas de Internet en el teléfono móvil. También se está repercutiendo en el desarrollo de enfermedades, como son: daños visuales, trastornos psicológicos (agresividad, ira, impaciencia), trastornos en la posturología (desviaciones de columna, por ejemplo), cefaleas, depresión, etc.
Salgamos a la calle, tomemos contacto con las personas, sociabilicémonos, hablemos, pero por favor, levantémonos del ordenador y terminemos ya con esta actitud que tanto deja que desear.
18 de abril de 2012
Tenemos a nuestro alcance numerosas redes sociales, entre las que podemos destacar a Twitter, Tuenti o Facebook; gracias a ellas podemos establecer contacto con nuestros allegados, con personas que, por razones de distancia, no podemos ver con frecuencia, compartir fotografías y, también, expresar nuestra opinión acerca de diversos temas. Pero no todo son ventajas.
A mi parecer, debemos ser muy consecuentes a la hora de utilizar una cuenta en estas redes sociales; no somos realmente conscientes de los problemas que puede acarrear.
La gran mayoría de los usuarios que poseen cuenta en una red social no lee el apartado “Términos y condiciones”, en los que se advierte de aspectos tan interesantes como que los administradores pueden poseer con total libertad nuestras fotografías e información; esto último está siendo un comodín muy utilizado por empresas que, antes de contratar a un candidato, se sirven de la información aportada por su cuenta en la red para obtener más conocimientos sobre el individuo.
También conlleva un gran riesgo la existencia de este tipo de páginas para aquellos adolescentes que no tienen la edad mínima para obtener una cuenta pero que cambian la fecha de nacimiento para conseguirla. La edad establecida está por algo, y ese algo es una mínima edad de madurez para ser capaz de llevar dicha cuenta; y lo peor es que ese tipo de accesos apenas está controlado, por lo que se pone en riesgo a miles de niños, que pueden ser fácilmente engañados y manipulados por aquellos ansiosos pederastas que se encuentran en las redes al acecho.
No obstante, ahí no queda la cosa. Las redes sociales tienen la increíble capacidad de, como su nombre indica, socializarnos, aumentar nuestro círculo de amigos o estrechar lazos con los que ya lo son pero, dichas redes sociales también nos pueden acarrear numerosas disputas con ellos.
Por no hablar del ámbito amoroso; muchísimas parejas comenzaron su romance a través de la red, y también otras muchas rompieron a causa de la ella; celos, robo de contraseñas, fotografías, etc. Todo eso puede afectar a una relación sentimental. También está de moda eso de declarar tu amor a través de comentarios en páginas como “Tenía que decirlo”. ¿Sinceramente es esa actitud tan cobarde la que buscamos en estos tiempos? ¿Qué hay de aquellas declaraciones cara a cara en las que había que apartar toda la vergüenza de ti? Se supone que en un futuro se deberá contar a los hijos eso de “yo conocí a tu madre a través de Tuenti”; sinceramente me resulta deplorable.
Por otro lado, cabe destacar el comportamiento asocial que numerosos adolescentes están desarrollando con la existencia de redes sociales; dichos individuos se pasan el día aferrados al ordenador o al teléfono móvil, pasando las horas muertas sin salir de su casa. A pesar de que ellos creen estar formando parte de una sociedad, no es así. Se están apartando de aquella verdadera sociedad que es la que se encuentra en la calle. No consideraría yo amigos a personas a las que apenas se conoce; amigos son aquellos con los que sales, te diviertes, pasas el tiempo, le cuentas un problema y acude a tu casa a escucharte, y no un individuo desconocido que se halla tras la pantalla de ordenador sin saber realmente de quién se trata y lo que está haciendo con la información que le estás aportando.
Estamos llegando a tal punto que, el abuso de las redes sociales está afectando incluso a la salud. Se conocen casos de clínicas de desintoxicación para personas adictas a la red que no pueden pasar ni un solo día sin conectarse; esto se debe, en parte, a las facilidades que existen para acceder a las mismas, entre las que podemos destacar las tarifas de Internet en el teléfono móvil. También se está repercutiendo en el desarrollo de enfermedades, como son: daños visuales, trastornos psicológicos (agresividad, ira, impaciencia), trastornos en la posturología (desviaciones de columna, por ejemplo), cefaleas, depresión, etc.
Salgamos a la calle, tomemos contacto con las personas, sociabilicémonos, hablemos, pero por favor, levantémonos del ordenador y terminemos ya con esta actitud que tanto deja que desear.
18 de abril de 2012
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